SILABARIO RELIGIOSO - 125
TRABAJO.- Canta el refranero tedesco " WIE DER VATER, SO DER SOHN " " TAL PADRE, TAL HIJO " " DE TAL PALO TAL ASTILLA ". De un Padre-Dios, creador, trabajador, activo y operativo vienen sus hijos, los hombres, creados para ayudar a su Padre-Dios en la tarea de la creación, de la conservación, perfección y mantenimiento del mundo. Enseña la Biblia que Dios desde el principio creó a los hombres " ad laborem " " ut operaretur " " para el trabajo " " para que trabajen " - algo natural y divino - los peces para nadar, las aves para volar y el hombre para trabajar. El trabajo antes del pecado original - santo y divino - para que el hombre se realice y perfeccione, encuentre la felicidad temporal y labre la felicidad eterna. ¡ Cuantas maldiciones propina la Biblia contra los holgazanes, parásitos y perezosos que no quieran trabajar incluso que no coman ! ¡ Por el contrario ¡ Cuantas bendiciones y alabanzas sobre los hombres fieles y trabajadores ! ¡ Pauper servus et humilis !. La lección mas grande, magistral, radical, universal y transcendental de Jesucristo fueron los treinta años o seis lustros que de su vida oculta en Nazareth: era el " fabri filius ", el " hijo del obrero ", el " hijo del carpintero " . Era Dios - Maestro del trabajo - que estaba trabajando y realizando la salvación del género humano, la obra y empresa de mayor envergadura de la humanidad para la que Dios ha creado a los hombres como " fabri filios " como hijos y colaboradores del Dios Activo y Creador. Algo tenían que hacer los hombres en la tierra. ¿ Por qué y para para qué trabaja el ser humano, que sentido tiene su agitación y trajín delirante ? . Durante muchos siglos se había tenido el trabajo como algo que estorbaba a la identidad y santidad de los hombres. La historia humana hizo una dicotomía o ruptura de aquella original - innata e intrínseca - unidad, santidad primera y realidad del trabajo y el hombre. Repetía el filósofo " Age, quod agis " " Estar en lo que se hace y hacer bién lo que se debe ". Después del pecado el trabajo y las actividades resultaban penosas y confusas. Pasaron los siglos, aparecen la vida cenobita, buscar de nuevo a Dios - pristinum statum - ritornare ad fontes - o primer estado original - la vida espiritual y sobrenatural, luego llega tiempo del " contemptus mundi o eremitas " el alejamiento del mundo, del ruido del bullicio y del trabajo, mas tarde la espiritualidad monástica y órdenes religiosas nutrirán la vida sobrenatural dejando el trabajo como factor secundario y casi olvidado. Ya en nuestro dias ha habido un giro copernicano sobre la espiritualidad del trabajo devolviéndole el valor y sentido divino, al ensamblarlo e integrarlo en la obra de la Creación y de la Redención de mundo, santificar el trabajo, santificarse en el trabajo y santificar con el trabajo, el trabajo bién hecho y elevado al orden de la oración y de la gracia, se convierte en obra de Dios - operatio Dei, opus Dei - el trabajo de Dios al que están llamados todos los hombres sin excepción. Cualquier tarea o profesión puede convertirse en medio de santidad, estando humanamente bién hecho....un empresario, un obrero, un estudiante, la madre de familia etc. El trabajo se convierte en oración y ocasión de trato con Dios - medio perfecto o instrumento de santidad y de salvación, al realizarlo con las virtudes humanas y sobrenaturales...laboriosidad, alegría, fe, esperanza y amor. El trabajo es un medio para dar a conocer a Cristo a muchas personas porque el mundo está necesitado de Dios. Repite el filósofo " Exempla trahunt....." Los buenos ejemplos atraen...." El moderno Concilio Vaticano II en la " Lumen Gentium " enseña : " Todos los fieles se podrán santificar, dia a dia, dentro de su condición de vida, trabajo, oficio o profesión. Todos los laicos o fieles por ser parte de la Iglesia tienen su autentica dignidad laical o derecho no adventicio o juxtapuesto sino " ex iure propio et originali " y sin que reciban otro mandato para que realicen su misión y obligación - santidad y apostolado - a través de su profesión, de su tarea, de su oficio, de su familia, de sus colegas y de sus amigos en el argot del Vaticano II. Descubrir el valor original y divino del trabajo - giro e intento moderno - que consiste en la " unidad de vida o coherencia " para hacer circular la savia cristiana desde las raices hasta las manifestaciones publicas de la vida ordinaria y de trabajo, desde dentro y en medio del mundo como una inyección intravenosa. Es la enseñanza divina y siempre del Evangelio: Ser sal, ser luz, ser levadura, allí donde se está en la calle, en la familia y en el trabajo. Nos santificamos y salvamos en medio del ajetreo y trajín cotidiano o nos perdemos para siempre porque no hay mas alternativas. Nota bene: Leer por curiosidad en el Blog " DOXOKALIA " de Manolo Latorre en el apartado " KEPHALAIA " página 145 un viejo artículo " El valor divino del trabajo ". En el apartado de " DEKANOMIA " en la página 267 otro referente antiguo " Realidad del trabajo " y en el apartado de " CARTAS AL DIRECTOR " en la pagina 313 otro recordatorio titulado " El trabajo ".
CATAROS Y ALBIGENSES.- Después del " Das Saeculum Obscurum " " Del siglo X " Siglo Obscuro de la Iglesia caracterizado por la corrupción y la inestabilidad surgieron muchos movimientos ascéticos porque había ansias y ganas de reformas " In capite et in membris " desde el Papado hasta el último fiel. Surgieron en el norte de Italia y sur de Francia entre los siglos XII y XIV el movimiento cristiano de los CATAROS o LIMPIOS del griego " katharoi " = limpios, puros, perfectos, los mejores y ALBIGENSES por el pueblo francés de Albi. Terminarón como una secta dualista y pseudognóstica que creían no en un solo Dios sino en dos dioses. El bueno del cielo y el malo de este mundo o Satanás. Ellos mismos se llamaban " buenos cristianos ". Otro movimiento laico y ascético llamado VALDENSES en el siglo XII surgió en Lyón de Francia fundado por un rico comerciante Pedro Valdo que se decidió a seguir a Cristo en pobreza y sencillez y terminó rechazando la jerarquía tradicional y defendiendo la predicación laica. El intento mas grande de reforma de la Iglesia lo intentó en Alemania el monje agustino Martin Lutero, originando la ruptura o cisma de occidente en el siglo XVI y el nacimiento del Protestantismo, separación de la Iglesia y se pasó de rosca - prendió mucho fuego - y solo logró una " contrareforma " negando dogmas y creando otros nuevos. Todas estos movimientos, herejias y sectas fueron frenados y aclarados y definidos por el Concilio de Trento en 1545 que fué el motor, referencia y centro de la verdadera doctrina de la Iglesia.
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