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sábado, 15 de octubre de 2011

VENTUS EST VITA MEA

Así nos habla el santo Job sobre la brevedad de la vida como un viento o soplo: “ventus est vita mea…”
Exactamente todo lo contrario de lo que el hombre más ansía y quiere que es perpetuarse, vivir siempre y no morir, pervivir.
Dios no nos engaña, no será un Dios omnipotente y sabio si hace frustrar estas ganas innatas en los hombres. La pervivencia y la eternidad es la verdad, lo equitativo, lo justo, lo que conviene, aquieta y exige la naturaleza humana.
Todo esto tiene un precio: el ajuste, la coherencia, la subordinación de las creaturas al hombre y del hombre a las exigencias de su vocación en unirse y seguir al origen y causa de la vida-Cristo: Yo soy la vida.
Todos los pueblos del planeta han expresado en sus culturas pensamientos sobre la fugacidad y cortedad de la vida y al mismo tiempo constatan un deseo innato de pervivencia y eternidad.
Es una condición propia del tiempo, el movimiento. Todo camina, se mueve se dirige hacia alguna parte, nada hay estático ni quieto.
Nosotros filósofos de a pié también percibimos el movimiento.
La Biblia lo enseña en sus páginas: “Ventus est vita mea…” un soplo, un viento, un suspiro. En otro lugar: “Vita bervis est… la vida no es una breva, la vida es breve. Otra página: “vita sicut herba… hierba que florece por la mañana y por la tarde se seca.
La cultura romana nos transmite: “Tempus fugit… sobre la fugacidady rapidez de la vida.
Los griegos: “Panta rei… todo se mueve, todo va, todo fluye hasta llegar a la quietud, a la “artaxia” a lo estático, lo definitivo, el descanso sin fatigas, sin tiempo y sin movimiento, a la eternidad.
El “kosmos o universo ordenado” nos ofrece el movimiento de rotación y de traslación. “Orbis evolvitur… el orbe, la tierra gira y gira.
La elocuencia de un “kosmos ordenado” nos habla de movimiento y danza astronómica, lo contrario sería el caos y el final.
Etimológicamente el vocablo “naturaleza” es “natura” “nascitura” es todo lo que vemos y somos, un constante y necesario nacer y desparecer de todo lo creado, es lo que va a nacer, el “fieri”, lo que está naciendo, lo que va  allegar a ser “génesis”, el devenir.
Según la metafísica o estudio de los seres, las cosas, los entes, no aparecen de repente, sino que tienen un proceso, movimiento u orden: “Primum esse post operari…” Primero potencia o poder ser, luego acto o ser y por último obrar o hacer.
El tiempo y el movimiento como marco o “Sitz im Leben” nos hablan que nuestra vida es caduca y limitada. La eternidad es la ausencia de tiempo y de movimiento.

EL SANTO JOB

Al hablar de este personaje se asocia a nuestra mente el eterno problema del mal y del sufrimiento.
Varón de dolores y sufrimientos que repetía en medio de las llagas: “Non est sánitas in carne mea… Toda mi carne era una herida”.
El dolor y el amor son experiencias viejas y universales y siempre están juntos. El que ama mucho pronto se encontrará con el sufrimiento y con el dolor que dará alas y fuerza al amor. Nadie encontrará jamás una explicación lógica al dolor y al amor.
Job contra sus familiares y amigos barruntó una explicación –antes de revelación neotestamentaria sobre el mal, el dolor y la muerte –acertada y atinada.
Job hombre justo y recto que adoraba a Dios es probado por los desprecios y ataques de su mujer y sus familiares. No entienden como Dios puede castigar al santo y fiel.
Se presentan tres amigos: Elifaz de Temán, Baldid de Suhá y Sofar de Naamat anunciándoles grandes calamidades y daños sufridos en los hijos, saqueos, bueyes, asnas y siervos pasados a cuchillo y pedían la conversión de Job que era tratado así como castigo de sus iniquidades y pecados.
Ultimamente fue atacado por una plaga maligna que hizo de Job una ulcera cruenta desde la planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza.
Job nunca se quejaba –es anticipo, tipo y figura del futuro “Varón de Dolores” –Cristo Jesús- que en su pasión no abrió la boca para quejarse.
Ante los amigos y familiares nunca dijo una palabra insensata de protesta contra la sabiduría y omnipotencia de Dios.
Al contrario dejó esta enseñanza para la respuesta del mal al mundo: “Desnudo salí de las entrañas de mi madre y desnudo volveré a ella. El Señor me lo ha dado, el Señor me lo ha quitado, sea bendito el nombre del Señor”.
A la mujer que le insistía: “maldice a Dios y muérete” le contestó: “hablas como una mujer necia, si hemos aceptado todo el bien de parte de Dios, porqué no hemos de aceptar el mal…”
Dios sabe más. El hombre no tiene ningún derecho delante de Dios para protestar ni capacidad para preguntar porqué la vida es así y no de otra manera.
Dios no es injusto al permitir el mal. Es una señal de amor: Job, Cristo, la Cruz, los mártires. Ahí está la clave, el mismo Hijo de Dios no tuvo reparo en someterse al dolor de la cruz, solo por amor.
En este mundo siempre estará la misma pregunta y la misma cuestión: ¿por qué sufren los justos? ¿Por qué prosperan los impíos? ¿debe dar Dios felicidad y consuelo a los justos en esta vida antes de la felicidad eterna? ¿cómo explicar las tribulaciones y sufrimientos en este caso de Job y la pasión del Señor?.
El dolor, el amor y la muerte es una gestación dolorosa –un parto- que nos abre el paso a la luz de una nueva vida.

viernes, 22 de julio de 2011

ESTER Y MARDOQUEO


En el “Libro de Ester” leemos otra bella historia del pueblo judío en el destierro o diáspora en Persia en tiempos del Rey Asuero o Jerjes I en el siglo IV antes de Cristo.
El pequeño libro lleva el título de su protagonista la joven doncella judía Ester que junto con tío Mardoqueo, el Rey Asuero y su divo ministro Amán completan el núcleo de su contenido.
Como prólogo tiene el relato de un sueño de Mardoqueo recordando el oprobio y la desgracia de la cautividad de su pueblo por parte de Nabucodonosor.
Empieza el libro contando la destitución de la esposa y reina Vasti por asuero y la entronización de la bella y hermosa judía Ester.
Para sustituir a la reina Vasti se convocan elecciones por parte de los eunucos de palacio  reuniendo a todas las mujeres jóvenes, vírgenes y doncellas las más hermosas y bien parecidas que para el “casting” se untaban con toda clase de cosméticos, grasas y aceites y se adornaban con los mejores vestidos, afeites y pulseras.
Mardoqueo y Ester –ocultando su condición judía- merodean en torno al palacio y rezan para que la guapa Ester pueda presentarse a la elección.
Al final logra la prueba –al natural- sin ninguna clase de adornos ni perfumes, al verla los eunucos y el rey quedan prendados y enamorados de tanta belleza y extrema hermosura y coronada como reina.
Revienta la envidia del  ministro Aman y prepara una trama para ahorcar al tío Mardoqueo ya que era un –fac totum- en el palacio de su sobrina Ester.
Conoce la Reina la trama y convoca un convite en palacio y al final cuando estan todos ebrios Ester pide a Asuero que su ministro Aman imponga el manto real a Mardoqueo.
La situación era pírrica e inaguantable porque el sobrebio Amán no aceptaba aquel vasallaje ni acatamiento.
Con astucia prepara la Reina otro banquete en el que pide a Asuero que asista su ministro Amán.
Con astucia y armas de mujer, con oración y fidelidad a su Dios al final cuando están ebrios –así tristemente acababan las celebraciones y fiestas paganas- Ester se presenta al Rey, mandó a la horaca a Amán y todos sus hijos.
Una vez más Dios salva a su pueblo de los decretos redes preparados por el ministro Amán para acabar con los judíos.
Los judíos para recordar y celebrar esta venganza instituyen la fiesta de los “Purim” o “Suertes” porque Dios le ha cambiado la suerte poniéndose de su parte.
Al final del libro se puede leer una oración de la Reina Ester que pone su confianza en el Señor: “Oh Señor mío, Tú eres el único Rey nuestro socórreme en el desamparo pues no tengo otro protector fuera de Ti…”

miércoles, 22 de junio de 2011

HISTORIA DE TOBÍAS


Las antiguas y bellas historias de Tobías, Judith, Ester y Rut constituyen en la Biblia como un “tetrateuco” o cuatro libros que cuentan los epísodios ejemplares y didácticos de su protagonista que da el nombre a sus respectivos libros.
Los cuatro libros forman conjunto aislado del mismo estilo y forma literaria dentro de las historias ejemplares cuya finalidad es enseñar, exhortar y animar al pueblo.
La hermosa historia de Tobías-padre y de Tobías-hijo es como “evangelio antiguo” que quiere avivar la esperanza de los israelitas en los momentos difíciles de sus continuos y asiduos destierros.
La historia del anciano Tobías nos recuerda la estampa y fotografía paralela de la vida del santo Job.
Tobías es un israelita desterrado en Nínive que en medio de un antagónico mundo pagano mantiene firmemente su fe y culto al Dios verdadero. A pesar de la prohibición expresa del rey daba devotamente sepultura a sus compatriotas muertos en el exilio.
Un día al volver a casa fatigado de tanto enterrar se adormeció y mientras descansaba le cayó estiercol caliente de golondrina sobre los ojos y se quedó ciego.
En otro tiempo había prestado algo de dinero a un pariente suyo que vivía en Persia. Ahora ciego, sin trabajo y necesitado envía a su hijo Tobías para reclamarlo y es cuando se presenta un hermoso joven –el arcángel San Rafael- para acompañar a Tobías-junior en el camino y en la empresa.
Durante el viaje –el ángel- ofreció hospedaje a Tobías en una antigua familia conocida de los suyos. Allí el pariente Ragüel con su única hija Sara que había padecido grandes desgracias y ya esta viuda, muchas veces casada y cada vez viuda.  En medio de tantas pruebas y tribulaciones nunca había perdido la calma ni la fe ante el Señor.
La Providencia con la ayuda del ángel arregló que Tobías pidiese la mano de la hermosa y joven Sara, se celebró el matrimonio con gran festejo y alegría y después de los debidos intercambios de regalos, protocolos y despedidas y cobrado el préstamo, el ángel, Sara y Tobías y demás séquito regresaron a casa de sus ancianos padres.
Allí aumentó la dicha de todos con la curación milagrosa de la ceguera del anciano piadoso Tobías que al querer agradecerle generosamente todo lo que había hecho con su familia se presenta el ángel o enviado de Dios, Rafael.
El anciano Tobías vivió así su “protoevangelio” con la confianza y la fe en las divinas promesas, en la oración y amistad con Dios, en la caridad y delicadeza con el prójimo, en trabajos y obras de misericordia –enterrar a los muertos-, con gran paciencia  en sus tribulaciones, desterrado, pobre, ciego, incomprendido por familiares y ajenos.

Manuel Latorre de Lafuente


viernes, 27 de mayo de 2011

CIRO, REY DE PERSIA


Después de setenta años de cautividad del pueblo de Israel en Babilonia, brilla y aparece la continuidad del plan de Dios y su Providencia.
Acontecimientos históricos que ayer, hoy y siempre sirven de marco y camino para el “Digitus Dei o dedo de Dios” que no deja que se le vayan de la mano las riendas de la historia y del gobierno del mundo.
En el año 539 a. C. Ciro, sucede  a su padre Cambises y a su suegro Caixar y unifica el imperio medo-persa conquistando la Magna Babilonia y al año siguiente publica el edicto de libertad autorizando el retorno del pueblo hebreo y la edificación del Templo de Jerusalén.
En los libros de la historia cronista de la Biblia llamados de Esdras y Nehemías, estos protagonistas sacerdote y gobernador, nos narran todo el proceso del final del destierro y la vuelta a la patria de Jerusalén.
Esdras siendo joven fue llevado a Babilonia con todos los demás cautivos por Nabucodonosor, después de haber sido tomada Jerusalén e incendiado el Templo.
Ciro le dio toda clase de cartas y permisos, favores, gracias y privilegios acompañado con los comisarios Sesabar y Zorobabel y muchos judíos celosos para la empresa de la restauración del Templo.
Se encontraron con muchas dificultades por parte de los nuevos ocupantes y vecinos de Samaria que obstaculizaron el trabajo, teniendo que retornar de nuevo a Babilonia.
Aparece entretanto otro judío celoso y laico, copero del rey Artajerjes I con gran prestigio en la corte persa  y es nombrado como ayuda en un segundo intento y retorno de Esdras a Jerusalén con más judíos y al frente Nehemías como gobernador de Judea.
De nuevo se encuentran con más dificultades para la restauración del Templo, incluso siendo animados por los profetas Zacarías y Ageo.
Todavía fue necesario un nuevo impluso al final del benévolo rey Dario Noto para poder terminar la laboriosa empresa.
Leemos en las crónicas o historias del sacerdote Esdras y del piadoso gobernador Nehemías: el edicto de libertad dado por Ciro, el retorno de los judíos exiliados, la llegada del sacerdote Esdras y los comisarios Sesabar y Zorobabel, los intentos de restauración del templo, la renovación del altar y de los sacrificios, la actividad de Esdras y la formación de la comunidad, la celosa labor de Nehemías, la lectura de la ley, la renovación de la Alianza, la exhortación de los profetas Zacarías y Ageo.
Los libros de Esdras y Nehemías son una crónica o relato de más de cien años de historia del pueblo desde el edicto de liberación de Ciro hasta Darúo Noto, sucesor de Artajerjes I Logimano.

Manuel Latorre de Lafuente

JUDITH Y HOLOFERNES


La historia nos enseña que todos los pueblos tienen un personaje-tipo un héroe o heroína que reúne todos los rasgos e ideas nobles y peculiares de cada pueblo y que sus gestas y acciones sirven como referencia, bandera y modelo a seguir sobre todo en los momentos difíciles.
Uno de esos protagonistas es la heroína emblemática, hermosa, joven y viuda Judit o Judía de Beyulia que resume y encarna las destacadas virtudes del pueblo de Israel y ella se enfrenta al prepotente agresor e invasor asirio Holofernes, general de otro Nabucodonosor.
Incluso después de la liberación y cautividad de Babilonia los israelitas sufrieron muchas y sucesivas invasiones por parte de los asirios, medos, persas, caldeos y babilonios sobre todo en este tiempo cuando flaqueaba el poder del naciente imperio greco-macedonio de Alejandro Magno.
En el Libro de Judit se cuenta la prueba del ataque agresor, la resistencia y la liberación de una pequeña y desconocida ciudad de Palestina llamada Betulia donde vivía Judit.
La hermosa y heroína Judit, ataviada y vestida de fiesta se presenta en los campamentos asirios asentados a las puertas de la ciudad esperando la orden de ataque y entra en la tienda de Holofernes con astucia, audacia, autodominio y usando las artimañas de una hermosa y atractiva mujer.
El riesgo y la debilidad de una mujer adornada con las armas de la oración, la fidelidad a Dios y a la Ley, y por amor a su pueblo contra el prepotente y devastador Holofernes.
Nos recuerda la hazaña del pequeño e indefenso David contra el gigante Goliat.
Se presenta como una espía y tránsfuga de su pueblo para ayudar y facilitar a Holofernes su conquista, la joven Judit reza y pide ayuda a su Dios para que proteja a su pueblo –el pueblo de Dios-, convence y enamora al general Holofernes, que no quiere dejarla marchar y perder la ocasión de acostarse con ella.
Con el tal motivo y por la presencia de aquella oven hermosa se celebra una gran fiesta en los campamentos.
Después de la orgía y final de fiesta dejan solos en la tienda a Judit ante un general ebrio de vino, de pasión y de poder y aprovecha para rematar su plan cortándole la cabeza y retornando victoriosa e intacta a su ciudad Betulia.
El Libro de Judit con el estilo y género literario de “breves historias o episódicas” nos muestran una vez más el favor y protección de Dios por la observancia de la Ley y el castigo por los pecados.
El amor, la fidelidad y la confianza en Dios, la hermosura y la audacia, la cabeza de Holofernes, el pánico, el miedo y la desbandada de los asirios completaron una vez más la victoria y la liberación de Israel.

Manuel Latorre de Lafuente

HELENISMO

El pueblo de Israel venido del exilio forma una comunidad religiosa sometida al imperio persa después del decreto de repatriación de Ciro en el año 539 a. C.
Trabajo de restauración y defensa de los pueblos ocupantes y vecinos. Los pilares fundamentales y básicos son la Ley o Torah, el templo y el sacerdocio.
Los libros del Antiguo Testamento reciben en este período su forma definitiva.
Ahora aparece otro enemigo Alejandro Magno que derrota a los persas e instala el imperio greco-macedónico, la expansión de su lengua, la cultura y civilización griegas, fenómeno conocido como Helenismo o dominio de Grecia. La comunidad judía soporta los ataques y luchas de los sucesores de Alejandro especialmente de los Lágidas o Tolomeos en Egipto y de los Seléucidas de Siria y Mesopotamia.
Hay judíos partidarios del helenismo y otros siguen fieles a sus tradiciones.
En el año 167 a. C. se produce una dura crisis, el seléucida Antioco IV pretende abolir el estatuto particular de Jerusalén otorgado por Ciro y prohíbe las prácticas religiosas judías en Palestina. Los hermanos Macabeos apoyados por los judíos piadosos –Asideos- organizan una rebelión armada que acaba por triunfar. Simón Macabeo obtiene la independencia política en Judá y hasta sus descendientes los Asmoneos retoman el título de reyes y mantienen esta situación un poco más de 70 años en medio de luchas fratricidas hasta que el año 63, Pompeyo convierte a judá en provincia romana.
Los judíos nunca habían podido soportar la dominación romana. Motines, sediciones, levantamientos, rebeliones y toda clase de violencias reprimidas por los gobernadores. Cestio Galo en el año 66 ordenó una cruel represión contra los judíos rebeldes. En el año 68 Nerón dio orden a Vespasiano que castigara a los rebeldes y su hijo Tito en el año 70 se apoderó de Jerusalén, la destruyó, fue quemado el Templo, edificios destruidos e incendiados, los habitantes pasados a cuchillo o reducidos a la esclavitud. Muchos otros se refugiaron en la colonia griega de Pella en la margen izquierda del Jordán.
Dentro y fuera de Palestina la expansión, las guerras y la diáspora obliga al judaísmo a la apertura con la nueva cultura griega o helenismo, fruto del diálogo es la traducción de la Torah o Ley al griego, realizada en Alejandría por setenta y dos sabios judíos, la 2versión de los setenta” y más tarde el resto de los libros de la Biblia: esta versión griega o Koiné es un griego fácil, común y vulgar. Es la Biblia usada por los primeros cristianos para formular los credos y la fe cristiana y el punto de unión entre los dos testamentos hasta el siglo IV después de Cristo en que apareció la traducción latina o vulgata hecha por San Jerónimo, también en latín fácil y vulgar.

Manuel Latorre de Lafuente

PARALIPOMENOS


Con esta otra palabreja “Paralipomenos” se califican dos libros del Antiguo Testamento conocido como “Libro de las Crónicas”.
“Paralipomenos” es vocablo griego derivado del verbo “paraleipo” que significa omitir, olvidar, dejar de lado, suprimir. Es como un “complemento” que narra o recuerda cosas “omitidas” en los anteriores libros de los Reyes, aunque tiene muchas cosas comunes y repetidas.
Los judíos lo nombran y conocen a este libro con las dos palabras hebreas con que comienza: “Dibrey hayyamin…” porque es como un “diario o relato de acontecimientos o anales.
Generalmente se conocen estos libros como “Libros de las Crónicas” por su contenido lleno de nombres de genealogías, números, relatos, roles y listas de reyes, historias, crónicas o anales.
Es un libro con dos cuerpos. En el primero se presentan tablas y catálogos de descendientes del pueblo de Israel desde Adan hasta el cautiverio de Babilonia, resalta también la historia del rey David.
En el segundo cuerpo narra la historia de Salomón y de los reyes del sur de Judá, desde Roboám hijo de Salomón hasta el último rey Sedecías que sufrió el destierro junto con su pueblo. No habla nada de los reyes del Norte y hace referencia al decreto del rey persa Ciro del año 538 que permite al pueblo judío volver del cautiverio.
El cronista autor del libro puede ser Esdras y usa fuentes y genealogías bíblicas y documentos paralelos o extrabíblicos y completa la obra con su aportación personal, con algunas reflexiones y tradiciones orales.
El hilo conductor o marco del “Libro de las Crónicas” viene dado por la fuente o estilo “deuteronomista” cuya teología  enseña que la felicidad del pueblo y de los reyes de Israel depende de la observación del “nomos o Ley” o del “deuteros-nomos” o Deuteronomio. Equipara el eje o binomio David-Jerusalén con el otro dúo Moisés-Sinaí del Pentateuco.
Ensalza la figura de David, engrandece sus empresas y silencia sus fallos y caídas.
Recalca que la división, la ruptura y el cisma de la monarquía de Israel al final del reinado de Salomón fue producida por su infidelidad a Dios y la idolatría a divinidades extranjeras.
Tanto los reyes cismáticos del Norte como los del Sur siguieron la misma perversión, infidelidad y adoración de dioses falsos y terminaron desterrados con su pueblo, unos en Asiria y otros en Babilonia.
Manuel Latorre de Lafuente

EL REY DAVID

Samuel fue último Juez del pueblo de Israel. El pueblo cansado del gobierno de los Jueces se presentó ante el anciano Samuel para pedirle un rey –como tenían todos los pueblos vecinos y enemigos- para protegerlos y defenderlos.
Se entristeció Samuel ante aquella petición: hasta ahora el único verdadero rey de aquella nación israelita era el Señor –Teocracia o Señorío de Dios-, además conocía Samuel las tropelías, exigencias, caprichos, tiranías y despotismos de los reyes.
Sin embargo atendió los deseos de su pueblo ungiendo como rey a Saúl que en un primer momento gobernó conforme a la ley del Señor y luego se apartó del consejo de Samuel y de la Ley y al final terminó mal siendo rechazado por Dios.
Como sucesor fue elegido el hijo más pequeño de la familia humilde de Isaí: David.
El profeta anciano Samuel ungió al joven David en el trono y que estaría al servicio de Saúl como diestro tocador de arpa, buen músico y compositor de himnos y salmos, por envidia Saúl terminó odiando y persiguiendo  a muerte a David.
En dos ocasiones David pudo vengarse fácilmente y deshacerse de Saúl: Una mientras hacía sus necesidades en una cueva, se contentó con cortarle la orla de su manto. Otra vez encontró a Saúl profundamente dormido en medio del desierto, se acercó, le arrebató la lanza y desde lejos le gritó y le mostró el trofeo.
Todos recordamos la célebre hazaña de David contra el gigante filisteo Goliat. Después de varios días de insultos, desprecios , amenazas de las tropas filisteas contra el pueblo de Israel se enfrentan en medio del campo de batalla y el pequeño David con una honda y una piedra se deshizo de Goliat y del peligro filisteo.
Una vez que David conquistó Jerusalén y se estableciera en ella mandó llevar el “Arca de la Alianza” que se hallaba en la pequeña ciudad cerca de “Kiriat Jearim” a donde la había trasladado Samuel desde Silo en poder de los filisteos.
Pensó David construir un digno y grandioso templo, pero las cosas fueron de otra manera; sería su hijo Salomón quién lo construiría.
David, grande por sus cualidades también fue un pecador . Se enamoró de la guapa Betsabé, mujer de Urías, mandó colocar a Urías en el lugar más duro de los combates y de las guerras y murió gloriosamente. David tomó como esposa a la hermosa Betsabé dentro de la poligamia imperante.
David reconoció y lloró su pecado y compuso un bello salmo de penitencia “el Miserere o salmo 51”. Muchos imitan a David en el pecado pero no en la penitencia.
El profeta Natán al arrepentido y santo rey David le hace la promesa: “de tu linaje, de tu trono, de tu casa, de tu raíz, saldrá el Niño que va a nacer, llamado Hijo del Altísimo y su reino no tendrá fin”.

Manuel Latorre de Lafuente

VOCACIÓN DE SAMUEL


Nadie aparece en este mundo sin ser llamado, cada hombre tiene su llamada o su vocación concreta, única y singular.
A estas alturas de civilización y cultura nadie duda que los diversos estados posibles y progresivos de soltería, casados, viudos o célibes son llamadas, pasos, caminos, vocaciones y pruebas que Dios tiene previsto, reservado y programado para cada uno para que “allí” le sirvamos, seamos útiles, hagamos el papel, en ese puesto juguemos el partido y recorramos ese camino hasta el Cielo.
En el siglo XI antes de Cristo –año 1070- Dios llama al joven Samuel en las montañas de Efraín, hijo de Elcaná y de Ana, como hombre de enlace y bisagra para el pueblo de Israel, entre el gobierno de los Jueces y la institución de la monarquía hebrea. Antes llamó a Abrahan, Moisés, Josué y en el siglo XXI después de Cristo está necesitando y llamando a otros muchos y a ti y a mi.
Samuel pasó su vida al servicio del anciano sacerdote Helí que murió de pena al ver caer el Arca de la Alianza en manos de los enemigos filisteos que luego Samuel recuperó.
El primer acierto del hombre debe ser el “esse”, “su existencia”, “su misión”, “su vocación” después será el “operari” su vida, su operación y trabajo.
Primero los cimientos, andamios y gruas, luego vendrá la casa.
Al meditar tantas veces el pasaje del evangelio del ciego Bartimeo durante nuestra vida que nos anima a clamar con insistencia: “Señor, que vea..” “dame luz…” El que ve y tiene luz, es absurdo e innecesario que lo pida. No será que nos quiere ayudar con su luz en nuestra total ceguera a la hora de elegir el amino, la misión, la llamada, la vocación particular y seguirla con generosidad?.
El desacierto, el fracaso, el desgaste, el destino en el recorrido o andadura de la prueba de la vida es fatal e incalificable cuando al llegar al final nos diga: “Yo te había elegido para esto, te puse en la tierra para esto otro, te necesitaba en esta misión, tu vocación era esta…”
No será la causa de tantas desgracias, tragedias y calamidades en esta vida “el tornillo y el hueso fuera de sitio” “el querer encajar la pieza del rompecabezas del mundo sonde no le corresponde?”.
La ceguera de Bartimeo a nosotros no nos repercute ni nos hace daño –además ya lo ha arreglado el Señor- pero nuestra ceguera y miopía nos puede perder.
Un tal Jonás, llamado para predicar a los ciudadanos de la ciudad de Nínive terminó en el mar, en vientre de un cetáceo, al final cumplió su misión y vocación. Un tal Pablo de oficio perseguidor de cristianos –llamados- al final terminó cumpliendo su vocación –llamado- para predicar y convertir a los paganos del imperio romano.

Manuel Latorre de Lafuente

LOS REYES DE ISRAEL


Para hablar de la historia de los Reyes de Israel a partir del siglo XI antes de Cristo la Biblia nos presenta cuatro libros: Primero, Segundo, Tercero y cuarto libro de los Reyes, así aparecen tradicionalmente inmediatamente colocados después del Libro de los Jueces o Gobernadores del Pueblo de Israel.
Los hebreos consideran que el último Juez y profeta Samuel fue el autor del primer y segundo libro de los Reyes. Además cuentan la historia del anciano Helí y de Samuel, el transito de los jueces a los Reyes, el origen de la constitución monárquica con su primer rey Saúl. El segundo libro narra desde la muerte de Saúl hasta el final del reinado de su sucesor David.
Por estas y otras razones los hebreos llaman a estos dos primeros libros de los Reyes: Primero y segundo libro de Samuel.
El tercer libro de los Reyes –llamado por los hebreos “Primer libro de los Reyes o Melachin”- cuenta  la historia del Rey Salomón y la escisión de su reinado a su muerte entre sus hijos: Jeroboán con el reino de Israel al Norte de Palestina y Roboán con el reino de Judá al Sur.
El cuarto libro de los Reyes –llamado por los hebreos “Segundo Libro de los Reyes”- contiene la historia sincrónica de los 12 Reyes al Norte y de los 16 del Sur hasta el final y caída de sus respectivas monarquías.
El reino del norte con su capital Samaría cayó bajo la invasión y poder de los asirios en el año 722 antes de Cristo que los llevaron deportados a Asiria.
El reino del sur con su capital Jerusalén y su último Rey Sedecías fueron tomados por el babilónico Nabucodonosor en el año 586 antes de Cristo que los llevó cautivos a Babilonia.
La crónica o estampa de la monarquía del Pueblo de Israel es la misma historia y factura que todas las monarquías, unas con reyes santos y felices, otras con reyes falsos y desgraciados, aciertos y desaciertos de gobierno, con ministros sabios y prudentes, otros con ministros perversos y codiciosos, subditos leales y desleales.
En los “Libros de los Reyes” es obvia y clara la influencia o el sentido de la fuente “Deutoromista” que es la ayuda y premio de Dios a la fielidad o el castigo a la infidelidad del pueblo.
La pretensión y deseo del Rey David de construir un grandioso  templo en Jerusalén a causa de su pecado e infidelidad quedó relegada a su hijo Slomón.
David, el rey más grande de su pueblo, el hijo más pequeño de la humilde familia Isaí, pecador, sabio y santo, recibió de parte del profeta Natán la promesa que de su linaje, vástago o raíz nacería el Humilde-Cristo, rey del Universo en la plenitud de los tiempos.

Manuel Latorre de Lafuente

Reino de Israel


Ya no te llamaras Jacob, sino Israel porque has luchado contra Dios y contra los hombres. Gen. 32,27.
Israel se constituye como pueblo cuando nace la monarquía entre los siglos XI y X con Saúl y David, previo el “periodo constituyente del pueblo errante”.
Ya sedentario, el sistema tribal con los jueces era insuficiente para afrontar saqueadores nómadas, cananeos y sobre todo los filisteos y otros pueblos limítrofes.
Después del intento de reinado por parte de Saúl, aparece David para consolidar e institucionalizar el modelo monárquico con un ejercito de mercenarios y funcionarios. Con su hijo Salomón culmina la organización del reino, construye el templo de Jerusalén, fomenta la actividad literaria y aparecen dos instituciones: el profetismo y el sacerdocio.
El reinado de Salomón termino con graves problemas internos y externos causando la división del reino.
Roboan, hijo de Salomón, no supo contentar a las tribus del norte y con su despotismo y discriminación provocó la separación de las tribus del centro y del norte que constituyen un  reino independiente al mando de Jeroboan, mientras las tribus del sur permanecen fieles al sucesor de David, quedando así divididos y como rivales.
Israel, al norte mas rico y poblado, sometido a mas presiones externas y después de tiempos de esplendor cae bajo la expansión y dominación Asiria y la ultima resistencia –Samaria- es sometida en el año 722 a. C. y es deportada y se convierte en una provincia asiria.
Juda , al sur, mas reducido y con menos recursos e influenciado por Egipto, pudo librarse de la amenaza Asiria, pero luego un siglo mas tarde, después de momentos brillantes, sucumbe ante la invasión de Babilonia, en el año 587 fue deportado por Nabucodonosor a Babilonia.
Las conquistas de Samaria y Jerusalén suponen un duro golpe para el pueblo de Israel, amenazan sus esperanzas y promesas, de nuevo errantes, empobrecidos, desorganizados, abandonados, mezclados, huidos a la Transjordania y a Egipto, agrupados en aldeas y ciudades asirias y babilónicas, continuando así su dispersión y diáspora.
Logro sobrevivir al exilio gracias a la labor de los profetas y sacerdotes, reflexionando sobre el pasado, descubriendo las antiguas tradiciones, avivando la esperanza y confianza en Dios y su promesa, poniendo la base y los pilares: la circuncisión, el sábado, la ley, el sacerdocio y la fe en el único Dios.
En menos de 50 años internacional experimento un cambio rotundo: el año 539 a. C. Ciro rey de Persia conquista Babilonia y dentro de una política de tolerancia publica un edicto de repatriación y que el pueblo de Israel vuelva a su tierra y pueda reconstruir el templo.

Manuel Latorre de Lafuente

Rut, la joven moabita


Hay historias y relatos que resisten el paso del tiempo y siguen ejemplares para la humanidad.
El “Libro de Rut” es un pequeño libro de la biblia en el Antiguo Testamento con solo cuatro capítulos que toma su nombre del personaje y protagonista que es la joven moabita Rut.
Llevamos nuestra mente y nuestro recuerdo a los tiempos de los Jueces de Israel, antes de la monarquía hebrea, evidentemente antes de la cautividad de Babilonia en el año 586 antes de Cristo.
Vivía en Belén de Juda, cerca de Jerusalén un matrimonio formado por  Elimelc, Noemí y sus dos hijos. En una época de hambre se ve obligado a emigrar a Moab, al otro lado del Mar Muerto, fuera de la tierra prometida –al extranjero- Moab al otro lado del Jordán a donde había llegado al final del desierto el pueblo de Israel después de 40 años de recorrido.
Allí en la fértil Moab trabajaron y se casaron sus hijos son dos jóvenes Moabitas Orfa y Rut, murió su marido Elimelec y también sus hijos. La viuda Noemí  resolvió retornar a su tierra de origen _Belén-, Orfa y Rut dijeron: “Oremos contigo a tu pueblo...”. Noemí, agradecida les persuadía que se quedasen porque ella no tenia más hijos en su seno que pudieran ser sus maridos.
Hermosa historia popular vetusta actual de tantos millones de seres humanos.
Quiso el autor del libro de “Rut” enseñar las raíces, orígenes y genealogía de Jesús con esta mujer extranjera y las peripecias de la emigración.
Nosotros también recordamos la emigración de la familia de Nazaret a Egipto y así aparece un Jesús más entroncado y unido a la historia de la humanidad.
Orfa y Rut acompañaron a Noemí llenas de felicidad, piedad, amor y lealtad, generosidad y religión. A las insistencias de Noemí que volviesen y buscasen maridos en su tierra Orfa besó a su suegra y se volvió, más Rut se quedó con Noemí. Dijo Rut: “No insistas que te deje, porque a donde tu fueres he de ir yo, tu pueblo es mi pueblo, tu dios es mi Dios...”
Rut trabajó y espigó en los campos de Booz, pariente de su suegro Elimelec que se enamoró de la graciosa, joven y hermosa Moabita y engendró a Obed, Obed engendró a Jesé y Jesé engendró al Rey David.
después de David y la promesa del Salvador aparece clara la sucesión dinástica de la casa de David.
Las mujeres no entran de ordinario en las genealogías sin embargo el evangelista San Mateo en la genealogía del capítulo primero nombra a cuatro: Tamar, Rajab, Rut y Betsabe, extranjeras, paganas y pecadoras queriendo como resaltar lo humano del Salvador y su misión universal.

Manuel Latorre de Lafuente

Sansón y Dalila


En la biblia tanto en la parte antigua como en la nueva los libros están calificados por su temática y contenido como históricos, proféticos y poético o sapienciales.
En el antiguo testamento los seis “libros históricos”: Josué, Jueces, los dos de Samuel y los dos de los Reyes están marcados e influenciados por la teología y estilo de la fuente –Quelle- Geschichte- Deuteronomica, llamada así porque tiene como núcleo y origen el Deuteronomio que es como introducción a los “libros históricos”.
La clave Deuteronomista es la fidelidad de Dios y la infidelidad de los hombres. La misma secuencia entonces, ahora y siempre: Pecado, castigo, conversión, perdón y salvación. Es el mismo “iter” o proceso de todos los hombres por siempre.
El “Libro de los Jueces”cuenta la historia de algunos caudillos o Jueces. Entre los 15 que menciona la biblia: Débora, Barac, Sansón y Samuel.
Los Jueces eran como cabezas, jefes, caudillos, príncipes o libertadores del pueblo de Israel. El pueblo acudía a ellos para la resolución de los casos mas difíciles durante el periodo entre la muerte de Josué y la elección del primer Rey. Defender la ley de Dios y castigar a los opresores. Cuando el pueblo se apartaba de Dios los entregaba a las manos de los enemigos peligrosos – como los cananeos y filisteos asentados en el litoral mediterráneo- cuando clamaban y adoraban al verdadero Dios y se alejaban de los Baales, falsos dioses, Dios se compadecía y así les envió en este caso a los jueces.
Sansón el nazareno fue uno de los prototipos e importantes jueces, casado con Dalila del valle de Sorec, tierra de filisteos. A Sansón le regaló Dios una fuerza milagrosa y sobrenatural que la hacía depender de su larga cabellera.
En una ocasión se enfrentó con un fiero león y lo despedazó como a un manso cabritillo.
Los enemigos filisteos un día lo encerraron en la ciudad de Gaza con grandes puertas y cerrojos y de noche cogió a hombros los soportes, los cerrojos y las dos jambas de las puertas y las transportó a una montaña vecina.
Traicionado por su mujer Dalila y entregado a los filisteos, le raparon la cabeza y perdió toda su fortaleza. Lo prendieron, le sacaron los ojos, lo llevaron a la ciudad de Gaza, lo sujetaron por miedo con doble cadena de bronce y en la cárcel lo atizaban para que moviese una tohona o muela de molino que solían hacer las caballerías o mulas.
Con ocasión de una fiesta filistea que congregaba a muchos hombres y mujeres con todos los principales jefes fariseos, cuando estaban en pleno divertimento, Sansón pensó su venganza y rezó  a su Dios: ”Señor acuérdate de mi y devuélveme la “fuerza” y el “poder” por esta vez para que me vengue de los enemigos filisteos por mis dos ojos. Se agarró a las dos columnas centrales que sostenían la casa, una con la mano derecha y otra con la mano izquierda y fue tal la sacudida, que se hundió totalmente y no quedó ni uno vivo.

Manuel Latorre de Lafuente

LOS AMORREOS


El “libro de Josué” nos cuenta la entrada del pueblo de Israel en la tierra de la promesa o de Canaan.
Josué, jefe y caudillo, sucesor de Moisés, dirigió la difícil y estratégica ocupación de Canaan y hacer el reparto o división de la tierra entre las tribus.
Paso del Jordán. , toma de Jericó, resistencia de los pueblos invadidos entre ellos “los amorreos” fuertes y belicosos, descendientes de Amorin hijo de Canaan.
Contra los “Amorreos” experimentaron los israelitas una divina y poderosa ayuda de Dios al detener el sol o desviar sus rayos o prolongar la claridad del día para poder vencerlos.
Algunos escrituristas prefieren hablar del libro de Josué formando un bloque con el Pentateuco porque cierra todo el proceso desde la promesa, salida de Egipto, atravesar el desierto, y la conquista de la tierra, en este caso se llamara “Hexateuco” por ser seis libros. Todavía algunos hablan de considerar un “Heptateuco” o siete libros añadiendo a este bloque el libro de los Jueces, gobernadores del pueblo antes de la constitución de la monarquía, luego los Libros Históricos con los Reyes.
Los libros que nosotros llamamos “históricos” en el canon judío le llaman con el nombre de “Profetas” porque son como una lectura profética del designio y proyecto divino de la historia, es una historia sagrada que hace referencia de las cosas y de los acontecimientos siempre a Dios.
Todo viene de Dios, todo esta dirigido por El, todo camina a buen fin hacia El. No es una historia cualquiera, aséptica, fría, “crónica o de anales” o una narración natural. Es una historia de la salvación, viva y actual.
El libro de Josué tiene un estilo y núcleo tomado de la fuente o Quelle Deuteronomista, es un canto a la justicia divina y fidelidad de Dios que siempre cumple su promesa. Coloca al pueblo ante la Ley o Deuteronomio con la alternativa de vida o de muerte: vida feliz y bendición en la tierra si el pueblo observa la ley o muerte, destierro y maldición si la quebranta.
Los autores de los libros de la Biblia además de la inspiración divina para componer sus libros usaron los materiales de las fuentes literarias, “Quelle und Gechichte” códigos, tradiciones, crónicas o historias ejemplares. Una de las mas importantes en el antiguo  testamento era la conocida “Fuente o Quelle Deuteronomista” llamada así por haber elegido el Deuteronomio ultimo libro del Pentateuco como una introducción, base, estilo, núcleo y fundamento: Dios siempre hace justicia, siempre cumple, fidelidad de Dios e infidelidad del pueblo.
La conquista de la tierra prometida no fue pacifica, algunos han querido ver en ella el origen o justificación de la guerra santa sobre todo en el “Jerem” que era un acto supremo de religión por lo que vencedores ofrecían a Dios todo el botín: personas, animales y cosas.

Manuel Latorre de Lafuente

CAMINOS TORCIDOS


Los caminos y planes de Dios en la historia de la salvación no coinciden con la programación de los hombres.
Para bien de todos y sin saberlo los hermanos de José el de Jacob fallan y venden a unos mercaderes y camelleros de Egipto por 30 monedas de plata . Es necesario que el pueblo elegido y querido por Dios –los israelitas y su Iglesia- pasen por el yugo y la cruz de los imperios.
Dios que sabe y puede mas salva a Moisés que saca y conduce el pueblo de Dios al desierto, al monte Sinai y luego la patria prometida.
Cuantos símbolos, caminos, figuras y remedos viejos de lo que sucede de verdad en la Nueva Alianza.
Los hermanos de José –llenos de envidia- prototipos de toda la humanidad hasta el final vendieron a José.
La venta de José fue la salvación para el pueblo de Israel en tiempos de gran hambre y miseria.
La traición, venta y entrega de Jesús significa la salvación total y perfecta, plena y definitiva para toda la humanidad.
Es necesario el fallo, el renglón torcido y misterioso que Dios siempre endereza para el bien.
José se encuentra en el banquillo en Egipto, fiel al Señor, acusado falsamente y metido en la cárcel.
El siervo de Dios, José, con fama de iluminado y lleno de fe, preso, interpreta sabiamente un sueño del Faraón, siete vacas gordas y siete vacas flacas, siete años de escasez y de hambre. Solo la fe interpreta verdaderamente los acontecimientos y la historia, todas las cosas son lo que son desde el ojo de la fe.
Dice el Faraón que no hay nadie tan inteligente y sabio como José en todo Egipto –ofuscado por el vicio- por eso nombra virrey de Egipto para hacer previsiones suficientes ante los próximos años de poquedad.
Puesto al frente de Egipto con sandalias, anillos, collares de oro al cuello vestidos, recuerda la escena del hijo prodigo del Evangelio.
Durante los años pobres todos los pueblos bajaron al rico y poderoso Egipto para comprar trigo y también aparecen los hermanos de José que con trampas, astucias y escaramuzas, sacos de trigo, copas de oro, ladrones, policía y el hermano pequeño Benjamín retenido como esclavo –líneas torcidas- provocan la venida de su anciano padre Jacob, el encuentro gozoso e importante, perdonando la traición y venta por el bien de sus hermanos.
Dios, origen de todo bien, siempre saca bienes incluso de los males, esa es su política amorosa y no cruel y vengativa.
Si Dios trata así a los pájaros del aire y a los lirios del campo que no saben de líneas y caminos, cuanto mas cuidara de sus amigos los hombres aunque no veamos mas que caminos y líneas torcidas.

Manuel Latorre de Lafuente

ISRAELITAS


Dios quiere y protege fielmente a su pueblo –sus amigos los hombres- y su trato nunca es cruel sino amoroso, pero escribe derecho con líneas torcidas.
Después del fracasado sacrificio de Isaac y la muerte de Abraham, Dios bendice y protege a Isaac y a su hijo Jacob. Así arranca la genealogía de Cristo.
Isaac tuvo dos hijos: Esaú y Jacob. En una primera línea torcida Esaú vendió a Jacob los derechos de la primogenitura por un simple plato de lentejas.
Dios se vale de los fallos y momentos flacos de Esaú para bendecir a Jacob y de las faltas de los hermanos de José para establecer a su pueblo en Egipto, allí oprimido por los faraones elige a Moisés para conducirlo a través del desierto a la Tierra prometida.
Otra línea torcida, Jacob suplantó a su hermano Esaú robándole con engaño la bendición y herencia paterna. Por tantas y tamañas tropelías tuvo que huir de la presencia de su hermano y buscó mujer no en Canaán sino en tierras lejanas de sus padres y abuelos, entre los parentescos de Labán, hermano de su madre en Mesopotamia.
Una página importante de la Biblia nos habla del famoso “sueño de Jacob” cuando vió una gran escala entre el Cielo y la tierra, un puente de comunicación, los hombres pueden hablar con Dios y Dios les responde y los escucha, las oraciones y súplicas suben y bajan. Es una figura o anticipo del verdadero y único puente y mediador entre Dios y los hombres: Cristo-Jesús.
Al despertar hizo un altar o ara, selló y llamó a aquel sitio hasta hoy “Betel” o casa de Dios.
De retorno a Canaán temía las reacciones de su hermano Esaú y durante una noche sostuvo una enconada pelea contra un varón desconocido y misterioso que viendo como Jacob se defendía y resistía le tocó la articulación del muslo mientras le preguntaba cuál era su nombre. Le contestó: Jacob. El personaje misterioso le dijo: Tu nombre ya no será en adelante Jacob sino Israel porque peleaste bravamente con Dios y con los hombres.
Jacob llamó a aquel lugar “Fanuel” porque yo he visto a Dios cara a cara y sin embargo ha quedado a salvo mi vida y se marchó cojeando del suelo.
Los planes de Dios no coinciden con los miopes planos de los hombres. Dios sabe más y tiene sus planes y voluntades sobre cada hombre.
“Hágase tu voluntad...” Solo cumpliendo la voluntad de Dios se llega a la tierra prometida: el Cielo. No hay otro camino.
Jacob tuvo doce hijos: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón, Gad, Aser, Dan, Neftalí, José y Benjamín, que con sus parentelas y familias configuraron y constituyeron las tribus Israelitas o pueblo de Israel.

Manuel Latorre de Lafuente

BABEL Y SODOMA


Con qué facilidad los hombres nos olvidamos las cosas y las lecciones de la historia.
El hombre puede olvidarse y alejarse de Dios para pretender vivir por libre pero inmediatamente se le ve el plumero y salta la alarma: la torre de Babel, Sodoma y Gomorra, el hozar del hijo pródigo entre cerdos y bellotas, la pretensión de llamar matrimonio al emparejamiento de dos hombres o de dos mujeres, o la cohabitación de dos caballos.
Al olvidar, negar o abandonar a Dios todo está  permitido, ya todo es igual en la sociedad: Babel, Sodoma o Gomorra, cerdos y bellotas. Ley  de selva, jauría, imposibilidad de buena ecología, uniones entre hombres y uniones entre mujeres.
Todavía estamos a tiempo de pensar  y corregir: “principiis obsta, sero medicina paratur”... Pon remedio al principio, luego será tarde. Gobernar es guiar y dirigir, ordenar.
Los griegos ya nos hablan de la rectitud y de la moral como algo fundamental y básico en los gobiernos. Dicen “Ortodoxia” y “Ortopraxia” es decir, buenos principios, buena doctrina y filosofía y buena praxis o buen quehacer.
Ni Babel, ni Sodoma y Gomorra, ni las bellotas ni los cerdos, ni el “matrimonio” de hombres ni el “patrimonio” de mujeres jamás traerán algo bueno para la humanidad, ni para ninguna sociedad, ni para los hombres ni para las mujeres, ni para los jóvenes ni para los niños ni para nadie. Es una señal de falta de dirección, de guia y buen ordenamiento.
Una tal pretensión de intentar legalizar la unión de hombres entre sí y de mujeres entre sí es querer asar manteca o llamar ecología a un estercolero.
No hace falta meter a Dios en esta salida de pista o derrapamiento de la buena marcha que llevaba la sociedad.
Para un tal desatino y desmadre inmoral también nos lo recuerdan los griegos con los vocablos  “Loxodoxia” y “Loxopraxia”, es decir, una oblícua y larga dirección, guía o gobierno y una difícil y conflictiva praxis o modus vivendi. Fatal dirección y difícil convivencia.
Nosotros, los de a pié, los de abajo podemos leerlo y traducirlo así: pretender andar como el cangrejo, ladeándose en zig-zag en tramos de muchos riesgos con pocas y malas señales.

Manuel Latorre de Lafuente