miércoles, 28 de agosto de 2019

DOXOKALIA -26






















                                                      DOXOKALIA   -26






EL RINCON DE MANOLO: TO ORGANON . Sonatina 2 de M. Clementi



SAN CIPRIANO Y LOS MARTIRES DE SCILLI

Las “ Actas del martirio de San Cipriano “, Obispo Cartago en el norte de Africa nos informan y relatan dos interrogatorios y dos sentencias: primero destierro y luego condena a muerte. El Emperador Valeriano había prohibido con un edicto de Agosto del año 257 todo tipo de reuniones de cristianos por peligrosas y secretas y mandó al exilio a los Obispos para dispersar y desorientar el rebaño...El enemigo no gasta polvora en balde, sabe también que es esencial en el cristianismo la reunión, la asamblea, la “ Ekklesia “, la convocatoria familiar para la oración, por eso el emperador da en el blanco al suprimir todos los pastores y todas las reuniónes. Cipriano, al negarse a entregar los nombres de los pastores presbiteros, fué desterrado a Curubis, una ciudad de la costa africana. En un segundo edicto de Valeriano en Julio del año 258 se ordena la ejecución inmediata de Obispos, sacerdotes y diaconos.Hacen retornar a Cipriano del exilio y le someten a un interrogatorio como uno de los principales jefes de los acusados, le imputan de sacrilego y perjuro crimen, de hostilidad a los dioses del imperio y de un crimen infame – nequissimum crimen - contra el emperador que se castiga con la decapitación. El grupo de los “ Martires sicillitanos “ de Scilli, ciudad del norte de Africa que sufrieron el martirio el dia 17 de Julio del año 189 siendo consul “ Praesens “ por segunda vez y “ Claudiano “ por primera vez como consta en las actas.Encarcelan a siete hombres y cinco mujeres que están ante el tribunal, pero solo dos de ellos, Esperanto y Saturnino se convierten en portavoces. Recordamos el esquema o esqueleto del formulario: aparece la fecha, el nombre del juez y de los acusados y el asunto del proceso oral. Se palpa y respira la virulencia y el antagonismo entre los dos bandos; el cristianismo es para el proconsul una locura – dementia - y una convicción mala – mala persuassio -, pero no ateismo. Los portavoces acusados insisten que jamás han cometido injusticia alguna, que son inocentes y que rezan por el emperador, el proconsul acepta este informe como “ bonus et religiosus “ como bueno y religioso, pero no basta ante la recta y ortodoxa religión de los romanos que exige jurar por el genio del emperador y ofrecerle sacrificios – suplicatio - y la – thurificatio - darle incienso. El proconsul, por su supina ignorancia del cristianismo, no quiere enrollarse con los acusados que tratan de defenderse y explicarles su vida y su doctrina, mientras el interrogatorio no persigue mas que un objetivo, amenazarlos para que reflexionen - ad bonam mentem redire - cambién de parecer y hagan apostasía…Todos los acusados resisten y perseveran en su confesión de fe “ Christianus sum….Soy cristiano….” “ Christiana sum...Soy cristiana...” enseguida se le muestra la tarjeta roja, una tablilla – ex tabella - donde se lee la sentencia de muerte por decapitación, mientras los condenados dan gracias a Dios por ello...

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